¿Cuántos gatos callejeros hay en Madrid?


Gatos callejeros – Madrid 20 08 08

Un gato asilvestrado o gato callejero es un gato doméstico (Felis catus) sin dueño que vive al aire libre y evita el contacto humano: no se deja manipular ni tocar y suele permanecer oculto a los humanos[1][2] Los gatos asilvestrados pueden reproducirse durante decenas de generaciones y convertirse en un agresivo depredador local en entornos urbanos, de sabana y de matorral. Algunos gatos asilvestrados pueden sentirse más cómodos con las personas que los alimentan regularmente, pero incluso con intentos de socialización a largo plazo, suelen permanecer distantes y son más activos después del atardecer.

Los gatos asilvestrados son devastadores para la vida salvaje, y los biólogos conservacionistas los consideran una de las peores especies invasoras de la Tierra[3][4] Los intentos de controlar las poblaciones de gatos asilvestrados están muy extendidos, pero suelen tener un mayor impacto en las reservas cercadas.

Algunos grupos de defensa de los animales abogan por programas de captura, esterilización y devolución para evitar que los gatos salvajes sigan reproduciéndose, así como por la alimentación de los gatos, la socialización y adopción de gatitos jóvenes y la prestación de asistencia sanitaria. Otros abogan por la eutanasia. Los gatos asilvestrados pueden vivir en el exterior en colonias: los defensores de los derechos de los animales las consideran colonias gestionadas cuando los humanos les proporcionan comida y cuidados de forma regular.

Gatos callejeros

Por desgracia, hay muchas provincias en las que está prohibido alimentar a los gatos callejeros, imponiendo multas a quienes se dedican a cuidarlos. Sin embargo, con esta tarjeta puedes seguir haciéndolo sin tener que correr ningún riesgo.

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Quien más quien menos sabe que los gatos callejeros que viven en las ciudades o incluso en los pueblos no lo tienen nada fácil para salir adelante. Son muchos los peligros que deben sortear a diario si quieren sobrevivir, y no sólo me refiero a los coches, sino también a las personas que les hacen daño o les envenenan, a las peleas con otros animales, al frío o al calor, al abandono,…

Afortunadamente, muchos voluntarios los cuidan y los alimentan. Pero tienen un problema: en muchos pueblos y ciudades está prohibido alimentar a estos gatos, y en muchos otros sólo pueden hacerlo en determinados lugares.

Antes, y todavía hoy, a los gatos callejeros se les suele dar cualquier tipo de comida (seca o húmeda), pudiendo así tener quejas de los vecinos por la suciedad que pueden acumular. Pero para ser titular de la tarjeta sólo se les puede dar comida seca.

LEE ROCKER – Screaming Hunger (31.8.97 Madrid)

Actualmente se estima que el número es de unos 58 millones en Estados Unidos a fecha de 2018, basándose en encuestas, estudios de telemetría, números llevados a los refugios, etc. Pero este es un número difícil de estimar. Podría ser tan bajo como 35 millones o tan alto como 75 millones.

Los gatos callejeros, o asilvestrados, suelen clasificarse como una especie de plaga debido a sus hábitos de ocupación de lugares públicos en gran número, peleas y fumigaciones. Las quejas más comunes son las siguientes:

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¿Cómo se siente usted cuando pasa por delante de un gato callejero en la calle que está obviamente desnutrido y necesita desesperadamente un hogar cariñoso? ¿Quiere ayudar al gato llevándoselo a casa y haciéndolo suyo, o llevándolo al refugio local para que, con el tiempo, encuentre nuevos dueños? ¿O es usted el tipo de persona que pasa de largo, sin mirar siquiera de reojo, pensando que es un problema de otros?

Si es usted de los dos, permítame informarle de algunos datos. En primer lugar, se gastan más de 50 millones de dólares al año, en su mayoría procedentes del dinero de los contribuyentes, en animales domésticos asilvestrados y vagabundos: perros, gatos, etc. ¿Sigue pensando que no es su problema?

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Estambul alberga una considerable población de gatos callejeros (en turco: sokak kedisi), con estimaciones que oscilan entre cien mil y más de un millón de gatos vagabundos. Muchos ciudadanos turcos consideran a los animales callejeros como mascotas de propiedad comunal, más que como animales callejeros tradicionales, y el país tiene una política general de no matar ni capturar[1].

Un estudio de 2011 que examinó las infecciones por tenia en animales callejeros de Estambul encontró que el 4,65% de los gatos examinados tenían infecciones por Joyeuxiella pasqualei[4] Se encontró que el virus de la inmunodeficiencia felina y el virus de la leucemia felina son comunes entre los gatos callejeros y al aire libre[5] Aunque los gatos callejeros pueden ser un vector de la rabia, de todos los 21 casos de rabia en Turquía documentados entre 2000 y 2014 ninguno fue a través de un contacto entre gatos y humanos[6].

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La alimentación pública de los gatos por parte de los lugareños ha sido criticada por varios veterinarios. Un artículo publicado en 2015 por académicos de la Universidad de Rutgers afirmaba que la alimentación colectiva atrae y lleva a la concentración de animales a una zona específica, lo que a su vez facilita la transmisión de ciertas enfermedades. El contacto de los gatos sanos con objetos como recipientes de comida y agua que fueron contaminados por animales enfermos es otra preocupación[7].