Sistema nervioso central de las aves


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El sistema nervioso y los importantes órganos sensoriales desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento cotidiano de un animal. El sistema nervioso integra y controla las distintas funciones del cuerpo, mientras que los órganos sensoriales detectan los distintos estímulos del entorno del ave a los que reacciona. Las funciones se controlan de forma activa (voluntaria) o automática (involuntaria):

El control voluntario se produce cuando el animal, en su respuesta a alguna actividad o estímulo, puede elegir qué acciones (si las hay) puede realizar. Elige responder de una manera u otra, como por ejemplo mover una o varias partes de su anatomía. Los nervios que componen esta parte voluntaria del sistema nervioso se denominan nervios voluntarios o somáticos.

El control involuntario existe cuando el animal no tiene elección y la respuesta a una actividad o evento se produce sin que el animal tenga ningún control consciente. Ejemplos del funcionamiento de esta parte del sistema nervioso son la regulación de los latidos del corazón y la circulación, la digestión y la respiración. Es obvio que el animal no puede permitirse el lujo de tener que recordar que su corazón late, que su sistema digestivo funciona o incluso que simplemente respira. La parte del sistema nervioso que regula estas funciones tan importantes se llama sistema nervioso autónomo o involuntario.

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Recientemente se ha demostrado que la luz ambiental que reciben los animales (es decir, el fotoperiodo y la intensidad de la luz) afecta al sistema nervioso central de las aves para las respuestas fisiológicas al medio ambiente mediante la regulación al alza o a la baja de las actividades de la dopamina y la serotonina, y esto, a su vez, afecta a la función reproductiva y al comportamiento relacionado con el estrés de las aves. En este estudio, el autor especuló sobre la intrigante posibilidad de que uno de los fotorreceptores cerebrales profundos (DBP) propuestos para las aves, es decir, la melanopsina (Opn4), pueda desempeñar funciones en las células sensoriales-neurosecretoras duales en el hipotálamo, el cerebro medio y el tronco cerebral para el comportamiento y las respuestas fisiológicas de las aves por la luz. En concreto, el autor ha demostrado que la percepción directa de la luz por parte de las neuronas de dopamina-melatonina del núcleo premamiliar (PMM DA-Mel) está asociada a la activación reproductiva en las aves. Aunque se requiere más investigación para establecer el papel funcional de Opn4 en el área tegmental ventral (VTA), el núcleo del rafe dorsal y el núcleo del rafe caudal en la percepción de la luz y las respuestas fisiológicas de las aves, es una perspectiva emocionante porque los resultados anteriores en las aves apoyan esta hipótesis de que Opn4 en las neuronas DA y serotonina del cerebro medio puede desempeñar un papel importante en el bienestar inducido por la luz en las aves.

el cerebro de las aves

El sistema nervioso y los importantes órganos sensoriales desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento cotidiano de un animal. El sistema nervioso integra y controla las distintas funciones del cuerpo, mientras que los órganos sensoriales detectan los distintos estímulos del entorno del ave a los que reacciona. Las funciones se controlan de forma activa (voluntaria) o automática (involuntaria):

El control voluntario se produce cuando el animal, en su respuesta a alguna actividad o estímulo, puede elegir qué acciones (si las hay) puede realizar. Elige responder de una manera u otra, como por ejemplo mover una o varias partes de su anatomía. Los nervios que componen esta parte voluntaria del sistema nervioso se denominan nervios voluntarios o somáticos.

El control involuntario existe cuando el animal no tiene elección y la respuesta a una actividad o evento se produce sin que el animal tenga ningún control consciente. Ejemplos del funcionamiento de esta parte del sistema nervioso son la regulación de los latidos del corazón y la circulación, la digestión y la respiración. Es obvio que el animal no puede permitirse el lujo de tener que recordar que su corazón late, que su sistema digestivo funciona o incluso que simplemente respira. La parte del sistema nervioso que regula estas funciones tan importantes se llama sistema nervioso autónomo o involuntario.

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El cerebro de las aves es similar al de los mamíferos, pero hay diferencias en la agudeza de los sentidos, especialmente la vista. Además, el cerebro, la parte “pensante” del cerebro, no está tan desarrollado porque las aves son más instintivas que aprendices. Pero su cerebelo, el centro de la coordinación mecánica, está bien desarrollado para el vuelo.

Las aves son animales muy visuales; tienen que serlo para poder volar. La importancia de los ojos de las aves está implícita en su tamaño: son los más grandes en relación con el cuerpo de todos los animales. Algunos halcones y búhos tienen ojos tan grandes como los humanos. Los ojos del avestruz, con 50 mm de diámetro, son los mayores de cualquier vertebrado terrestre. En algunos búhos, los ojos representan hasta 1/3 del peso total de la cabeza. En el estornino, los ojos suponen el 15% del peso de la cabeza; en los humanos, sólo un 1%. En la mayoría de los aspectos, la estructura ocular de las aves se asemeja a la de los mamíferos.

Los ojos de un ave son capaces de ajustarse a la luz aproximadamente dos veces más que los de un humano de 20 años. El cristalino es muy flexible en la mayoría de las aves y puede cambiar de forma con facilidad: las aves necesitan enfocar de cerca y de lejos y cambiar rápidamente. El ojo entero también varía de forma, de plana a redonda o tubular (halcones y búhos); la forma se mantiene gracias a un anillo de placas óseas superpuestas.

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